Escenario sanitario y económico: En el plano sanitario venimos con un éxito relativo y que aún no podemos dar por superado. Actualmente tenemos 70 casos positivos y 30 fallecidos por COVID. 

En el plano económico el gobierno decidió no ir por la cuarentena obligatoria. La premisa fue no apagar nunca los motores de la economía. En Uruguay estamos sufriendo una recesión por la pandemia, que viene desde antes del inicio de la misma, y de apoco empieza a haber una leve reactivación. 

Mantener la responsabilidad a flote: El gobierno está usando el concepto de la "nueva normalidad", que implica un grado de libertad bastante alto en comparación con la Argentina. El gobierno tomó medidas rápidas y fuertes al comienzo. Se cerraron algunas actividades económicas que luego se abrieron. Pero además hubo un fuerte compromiso de la población. Durante el primer mes el Uruguay estuvo parado, pero luego comenzó a reactivarse. 

El Estado entendió que para salir de la crisis el esfuerzo lo tiene que hacer el sector público. Nuestra estimaciones prevén una caída del 3% del PBI, pero para el 2021 el rebote va a ser más fuerte. 

Apuesta a la inversión extranjera: El Uruguay ha sido un país que históricamente se ha beneficiado de la inmigración, lo hicieron quienes se bajaron de los barcos. Precisamos de la inversión extranjera para que sea su motor de crecimiento. 

Necesitamos la inversión para empezar a crear empleos nuevamente. Sin duda, además del inversor nacional necesitamos del inversor extranjero. Al tener cerca a la Argentina que tiene  problemas macroeconómicos importantes, pero con un alto potencial de riqueza y crecimiento, es una buena oportunidad. 

Necesitamos reactivar la inversión para reactivar la economía. El presidente apunta inteligentemente al inversor argentino. No solo que venga a poner su dinero en el sector financiero, sino que el trabajador venga a radicarse y a desarrollar su vida acá.