"Alberto Fernández tenía un fastidio inocultable. Me llama la atención algo que no estaba en las palabras, sino que en los gestos: primero, que Fernández miraba el papel para saber si iba a terminar. No hay nada por protocolo que obligue al gobernador (Kicillof) a hablar menos que el presidente pero todo el mundo entiende que es una cuestión de decoro y la verdad es que Kicillof le presta bastante poca atención. El otro gesto que me llamó muchísimo la atención es que la cámara del canal oficial lo toma a Kicillof en muy primer plano y Kicillof empieza a incomodarse porque cree que le están viendo el reloj que tiene en la muñeca, y se estira tanto la manga de la camisa que éstas les quedan muy por afuera del saco. Y después de eso no movió más la mano derecha. ¿Cuál es el problema del reloj? Quizás será un reloj caro y Kicillof habrá sentido algo de culpa. Si nos gusta algo y lo compramos trabajando, es lícito. Igual me llamó mucho la atención. A ver, de lo importante, Kicillof, nada. Una gran carga de nuevo contra la oposición con el jefe del Gobierno porteño. Nadie tomó bien eso, excepto el kirchnerismo más duro. Todos están esperando con alguna  expectativa, incluso quienes siguen a Larreta, que tenga un gesto para diferenciarse y también para compensar a María Eugenia Vidal, que fue maltratada por su gestión en términos políticos. Yo creo que Larreta va a evita esto, que esta carga de Kicillof no tuvo nada de inocente, que está combinada con Cristina Fernández de Kirchner, y que tiene como objetivo acelerar algunos tiempos y sobre todo saber cuál es el lugar de Alberto Fernández en el kirchnerismo.  Es decir, están tratando de apurar que Alberto Fernández defina sigue con una alianza con Larreta, que todo el mundo sabe que existe en términos políticos, o si es parte del kirchnerismo".

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